Poemas del pene y de la vagina…

POEMA DEL PENE

El pene es carne mas no pellejo, y si lo tocas se pone tieso.
El pene es rico y nutritivo, él tiene leche pero no trigo.
Las chicas gritan por su tamaño, pero lo quieren hasta en el baño.

La gente dice que es muy malcriado, porque lo miran siempre parado.
Hay penes gordos también delgados, los hay muy fuertes, también aguados.
El pene es fuerza, el pene es vida, todo depende de la medida.

El pene es tierno y amoroso, si abren las piernas es encajoso.
Hay penes cultos e ignorantes, los hay adultos, también infantes.
Pero no importa su educación, porque se para sin distinción.

Mujeres cultas y muy prudentes, hasta se lavan con el los dientes.
El es ternura y compasión, pero dispara como un cañón.
No tiene ojos ni tiene dientes, pero se para pa’que te sientes.

 

POEMA DE LA VAGINA 

Aunque su aspecto no es el mejor, a los machos les gusta un buen montón.
Algunas parecen tener flojera, por tener siempre la lengua afuera.

Las hay delgadas, también gorditas, con labios gruesos, lengua chiquita.
Unas son secas, otras aguadas, todo depende de la dedeada.

Las hay con pelos, afeitaditas, con cortes pum o con gamusita.
Unas a dietas y otras tragonas, a esas las llaman sinvergüenzonas.

Las hay muy fieles, también brinconas, que no hay un pene que no se coman.
Igual son ricas y dan pasión, a quien no guste es un maricón.

18 comentarios

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

A pesar de los errores

Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, estaba de mal humor. Te regañé porque estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta. Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por los cabellos y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mí tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, porque parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar en la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado un poco y tuve el deseo de bajar para hacerte una caricia, pero no pude. ¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena, mostrarse cariñoso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. “Adelante” dije adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación. Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir? ¿Vienes a despedirte? No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente. Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla. Sentí que mi alma se quebrantaba. “Hasta mañana, papito” me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente? Me había acostumbrado a tratarte como si fueras una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual. Tú tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor.

¿Por qué a mi me costaba tanto trabajo? ¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado?, ¿Qué es lo que me estaba ocurriendo? Yo también había sido niño ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré en tu habitación y encendí una lámpara con cuidado, tú dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé. Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lágrimas cayó en tu piel, pero tú seguiste durmiendo. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio. Te cubrí cuidadosamente y salí de la habitación.

“Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, espero que te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida”

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

Te deseo…

Para los que conozco hace años, para los que conozco hace minutos, para los que quiero desde siempre y para los que quiero desde ahora…  

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que de no ser así, seas breve en olvidar, y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que de ningún modo sea así, pero que si es, sepas ser feliz.

Te deseo también que tengas amigos, y que sean valientes, fieles, sinceros y hasta algunas veces inconscientes. Pero que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque así es la vida, deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que algunas veces te cuestiones tus certezas. Y entre ellos, haya uno por lo menos que sea justo, para que te haga poner los pies en la tierra.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor, y es necesario que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, para valorar nuestras bendiciones y dar gracias por ello.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen y que te rodean seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices. Pero siempre tendrás la oportunidad de llevar una palabra de consuelo.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es útil ser práctico. Y que por lo menos una vez al año, pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “esto es mío”, sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo que cuando alguno de tus afectos muera, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin, siendo hombre que tengas una buena mujer, y que siendo mujer tengas un buen hombre, si tu así lo quieres y mañana y al día siguiente, y cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recompensar…

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

Para todos aquellos que dicen no puedo…

Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor… cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor.

Eres libre para elegir… para tomar decisiones, aunque solo tú las entiendas. Toma tus decisiones con coraje, despendimiento y, a veces, con cierta dosis de locura.

Solo entenderemos la vida y el Universo cuando no buscamos explicaciones. Entonces todo queda claro.

Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido, en donde las cosas más simples son las más extraordinarias.

¡Atrévete a cambiar! ¡Desafíate!

No temas a los retos. Insiste una, y otra y otra vez. Recuerda que sin fe se puede perder una batalla que ya parecía ganada.

¡No te des por vencido!

Acuérdate de saber siempre lo que quieres y empieza de nuevo. El secreto está en no tener miedo de equivocarnos y de saber que es necesario ser humilde para aprender.

Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate de tus logros. Y si esto no fuera suficiente… analiza las causas…

¡E inténtalo con más fuerza!

El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

Paulo Coelho

Para ver el video debes presionar el botón izquierdo sobre él…

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

¡Feliz cumpleaños Bonita!

Por ser tu cumpleaños quisiera regalarte algo especial… algo que el tiempo no desgaste ni la vida consuma… algo que perdure… algo que puedas llevar contigo donde quiera que vayas.

Quería regalarte algo especial y por fin se me ocurrió algo que reúne todo lo que yo deseaba… que el tiempo no desgastará, que la vida no consumirá, que perdurará por siempre y que podrás llevar contigo donde quiera que vayas. Es algo que nadie más puede regalarte: ¡Te regalo tu libertad!

Te libero de mi, Bonita. Tú sabes que yo te amé y que ahora es tiempo de olvidarte, así que de aquí en adelante no he de ser más un problema para ti corazón. Voy a levantarme, a retomar mi vida, a seguir adelante sin ti. No será fácil porque lo he perdido todo, pero eso es lo mejor: ¡Qué ya no puedo perder más!

Voy a dejar de beber y de beberte, de fumar y de fumarte… de pensarte. Y tal vez… allá a la distancia… en otro tiempo… te encuentre por la calle y cruce la banqueta para saludar a la que fue mi estrella, a la que despertó lo mejor y lo peor de mi, a la que amé con locura y con la que he de soñar todas las noches, a la que por un beso suyo daría la vida misma.

En todos estos días no he dejado de amarte ni un poco y he llegado a la conclusión de que olvidarte va a ser imposible. Y no es porque no pueda olvidarte, lo que pasa es que no quiero hacerlo, porque ese fué el trato: ¿Recuerdas? Y eso es por la necesidad de también ser inolvidable en tu vida. Quiero permanecer en tu memoria y en tu corazón, hazme un rinconcito y déjame vivir contigo, en tus más entrañables recuerdos. Piensa en mí de vez en cuando, cierra tus ojos y revive los momentos juntos, los abrazos y las aventuras que ambos compartimos, aunque sea por unos segundos, para que así, en otra vida, cuando nos volvamos a encontrar, cuando nos volvamos a querer, sea como si el tiempo jamás hubiera transcurrido…

Bonita… el mejor tiempo, es aquél tiempo, en donde el tiempo… ya no importa… Te quiero.

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

Una mujer exquisita (Gabriel García Márquez)

 
    Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno sólo que la hace realmente feliz.
 
    Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
 
    Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
 
    Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… los que estamos fuera de foco somos los hombres), sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
 
    Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
 
    Y un hombre… un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así…
 
    Que se siente orgulloso de tenerla como compañera… que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento… que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes… la verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ’muy machas’ nos llevan gran recorrido… ¡Qué tontos hemos sido – y somos – cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque… ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mugre en la calle, teniendo un ‘exquisitito manjar’ en casa.
 
Gabriel García Márquez

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos

Una historia más…

 
    Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir volantes a cada persona que veían. Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir los volantes, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar.
 
    El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre: “OK, papá, estoy listo”.
    Su papá, el Pastor, le dijo: “Listo ¿Para qué?”
    “Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes”.
    El papá respondió: “Hijo, está muy frío afuera y está lloviznando”.
    El niño miró sorprendido a su padre y le dijo: “Pero Papá, la gente necesita saber de Dios aún en los días lluviosos”.
    El Papá le contestó: “Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo”.
    Con desespero, el niño dijo: “Papá ¿Puedo ir yo solo? ¿Por favor?”.
    Su padre titubeó por un momento y luego dijo: “Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado”.
    “¡Gracias papá!”.
 
    Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía. Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas.
 
    Entonces él se viró hacia la primera casa que vio,  caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió. Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.
 
    Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó: “¿Qué puedo hacer por ti, hijo?”. Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo: “Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que ¡DIOS REALMENTE LA AMA! y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR”. El niño le dio el volante y se fue. Ella solo  dijo: “GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga”.
 
    Bien, el siguiente Domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó: “¿Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?”.
 
    Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos: “Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el Domingo pasado no era cristiana. Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo”.
 
    El Domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir. Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello. Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta. Entonces pensé: “Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá”. Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona  comenzó a golpear la puerta con fuerza. Entonces me pregunté: “¿QUIEN PODRÁ SER?”. Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme. Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia. Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto. Su sonrisa, ¡Oh!, nunca podré describirla. Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: “SEÑORA… sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama”.
 
    Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia, cerré mi puerta y leí cada palabra del volante. Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga. Ya no las necesitaría más. Como ven ahora soy una hija feliz del REY. Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.
 
    Todos lloraban en la iglesia.  El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente. Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.
 
 
    Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje. No permitas que este mensaje muera de frío; después de leerlo, pásalo a otros. Recuerda, el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cerca de ti.

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas y Pensamientos