Archivo mensual: marzo 2016

Mi hermosa princesa…

Es el tercer día de la semana y el ruido de los equipos de producción me roban mi concentración. Han pasado poco más de un par de meses desde la última vez que nos vimos, y a pesar de que cada día dueles menos (gracias a la rutina y al tiempo que todo lo mitiga), aún te recuerdo. Siento que no debería escribir sobre ti, no porque no lo merezcas sino porque no quiero revivir viejas heridas, sin embargo hay algo pendiente, que siento, faltó por decirnos o por decirte, y estoy seguro que de alguna manera me servirá de terapia el poder escribirlas.

Es cierto, tú y yo compartimos muchas cosas cuando estuvimos juntos, y te aseguro que esos momentos los atesoro como unos de los mejores de mi vida. Fue un poco chusca la manera en que nos conocimos, bueno… a decir verdad… ya nos conocíamos porque trabajábamos en la misma empresa pero jamás hubo un acercamiento serio de mi parte hacia ti por las tontas políticas de prohibición de relaciones entre sus empleados y porque también tú tenías una pareja estable en esos momentos. Pero el destino se encargó de darnos una oportunidad y no me arrepiento de haberla tomado.

¿Recuerdas? Fue cuando nos mudamos de casa que te volví a ver. Estabas hermosa y tu sonrisa era radiante. Te vi y te sonreí… tú me devolviste la sonrisa y te metiste a tu casa corriendo como una niña que hubiese hecho una travesura. Te mandé un mensaje y te agregué en mi redes sociales. No tardaste mucho en contestar, fue muy lindo platicar contigo por primera vez sin presiones, ya que hacía tiempo habías renunciado a tu empleo en la empresa. De la plática vinieron las imágenes, las confesiones, los relatos, las canciones, las indirectas, las directas y por último la confianza de poder vernos en mi casa y tomar una taza de café.

Ese día me sentía un poco nervioso, debo admitirlo, pero fue muy bonito que invadieras mi cocina y prepararas el café, mientras yo colocaba la mesa y ponía en una bandeja el pan que compré para esa ocasión. La plática fue muy agradable y se prolongó demasiado. Te despediste pero con ganas de no irte. Esa noche seguimos platicando por mensajes y nació algo palpable entre nosotros, limpio e inocente. Quedamos de volver a vernos al otro día y así fue, nos sentamos juntos en el sofa de la casa y retomamos la plática de la noche anterior. Cuando de repente y sin pensar te dí un beso… tú, me correspondiste y ahí empezó una de las historias más bonitas de mi vida. Pude conocerte mucho más, tu inocencia, tus miedos, tus inseguridades, tus fortalezas, tu ternura… supe tantas cosas de ti que empezó a nacer en mi un sentimiento que hacía mucho no tenía, “algo” que me hacía querer protegerte de todo y de todos, “algo” que me impulsaba a decirte que todo estaría bien de ahora en adelante.

Aún tengo en mi memoria la tarde que te pedí ser mi novia… fue muy lindo y tierno, nos llenamos de besos y miradas con las que no hacía falta decir nada, todo estaba implícito en cada uno de ellas. Nos abrazamos, te acomodaste en mi pecho como queriendo oir lo que mi corazón decía, mientras yo besaba tu pelo y te decía que estaba muy feliz por tu respuesta. De sólo recordar la escena, se me ha escapado una sonrisa de complicidad por lo emotivo del momento.

¿Recuerdas también el día que te dieron un nuevo empleo? Esa noche estuvo llena de confusiones y malos entendidos, sólo de recordarlo, me da un poco de nostalgía y me sonrío irónicamente por lo tonto de la situación. Imagina el escenario: “Yo, organizando una cena sorpresa con velas y flores para celebrar tu nuevo trabajo, y después yo botando todo a la basura porque se prolongó tanto la junta de la designación de los puestos donde iba incluido el tuyo que llegaste ya muy tarde, sin contar conque hiciste todo lo posible para que te vinieran a dejar a casa primero y contármelo todo”. La verdad me da risa no por ti, ni por la situación, sino por lo patético que estuve. Pensé que había terminado todo, te mandé una imagen y correspondiste con otra similar, platicamos y resolvimos el problema. Esa separación nos dolió mucho a ambos, pero creo que después de ese suceso nuestra relación fue mucho mejor en todos los sentidos.

Me encantaba estar contigo, escucharte, ver como te desvivías por tu hija, tu familia y tus amistades. Tus gestos, tu sonrisa, tus miradas, la forma en que bromeábamos y el como te dirigías a mi. Fue algo a lo que estaba dispuesto a acostumbrarme para el resto de mi vida, sin embargo, no todas las cosas salen como uno quisiera. Bien dicen: “Quieres hacer reír a Dios… cuéntale tus planes”. Sigo sin comprender el por qué nos dijimos adiós, es decir, recuerdo los diálogos, las excusas que nos dimos y la decisión que tomamos, pero creo que nos quedamos a deber algo, que te quedé a deber algo. Honestamente creo que no debí dejarte ir, debí pelear, insistir, vernos, platicar, arreglar las cosas entre nosotros y no terminar como ahora, como dos completos extraños en un mundo en el que vivimos a una pedrada de distancia.

Hice todo lo contrario… lo hecho, hecho está. Desde hace mucho aprendí a vivir con las consecuencias de mis actos, y si bien, no siempre he tomado las mejores decisiones, al menos obtengo la experiencia que me brindan y me hacen ser mucho mejor persona cada día. Aprendí a no dejarme vencer por las situaciones que la vida nos plantea. Estoy consiente de que todas las complicaciones que se nos presentan, son como la sal que se le agrega a la comida, sin ella, la vida seria muy simple y sin sazón. No te guardo rencor, no te odio, ni mucho menos te deseo mal alguno. Fuiste una parte muy importante en mi vida y te agradezco por todo el tiempo que compartimos juntos. Te deseo todo lo mejor del mundo, lamento no poder ser tu amigo en estos momentos y me disculpo por no haber podido terminar en mejores términos. Tal vez con el tiempo podamos volver a vernos y tratar de serlo… Dios dirá. Eres una persona maravillosa con un corazón enorme y lleno de ternura. ¿Sabes? Ya no duele tanto… y estas letras que acabas de lees, lo demuestran. Creo que eso es lo que me faltó por decirte.

Que Dios te bendiga siempre…
Mi hermosa princesa.

JMRL

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Personal, Poemas y Pensamientos