Archivo mensual: marzo 2014

Sólo un sueño más de ti…

Anoche te volví a soñar… íbamos en un medio de transporte colectivo rumbo a casa saliendo de trabajo. Yo iba sentado solo, meditando las actividades que había dejado pendientes para el otro día, cuando de repente apareciste. Caminaste hacia mi y me preguntaste si no me molestaba el que te sentaras a mi lado. Yo no sabía que responder… me quedé sin habla, sólo sonreí y tú, tímidamente, me devolviste la sonrisa. Te sentaste de lado encima de mis piernas y te acurrucaste entre mis brazos mientras recargabas tu cabeza sobre mi pecho. Te veías tan indefensa con tu cuerpo tan frágil y pequeño que me maldecía a mi mismo porque en esos momentos libraba una batalla en mi mente por tratar de no tener pensamientos pecaminosos hacia ti, hacia nosotros.

¿Sabes? Empecé a sentir un poco de miedo porque nos veía la gente, y aunque a mi no me importaba, sí sentía temor por ti, porque de antemano sé que no eres libre, que tienes una pareja que aunque también conozco, no me jacto de llamarlo amigo. Tú notaste mi nerviosismo (sí, eso era lo que en realidad sentía), y me dirigiste una mirada tierna haciéndome entender que todo estaba bien, que necesitabas ese abrazo, que tanta falta te hacía. Yo seguía embelesado y perdido en la profundidad de tus ojos cuando el chofer detuvo la unidad anunciando con esto la llegada a nuestro destino. Bajamos tomados de la mano mientras la gente murmuraba en voz baja y nos veía con malos ojos pero no les dimos importancia. Caminamos una cuadra, luego otra y otra más hasta que perdí la cuenta. Francamente no me importaba a donde íbamos mientras fuera contigo… ¡Dios! Perdóname porque aunque sé que el desear a la mujer de mi prójimo es faltar a uno de tus preceptos, no pude evitarlo. Llegamos a una calle sino más bien oscura, sí estaba falta de iluminación. Nos detuvimos y volteaste hacia mi, me miraste a los ojos, te erguiste sobre la punta de tus pies y me diste el beso más tierno que jamás he recibido, limpio, puro, lleno de amor, húmedo y cálido a la vez. Soltaste mi mano para tomar mi cuello y yo a su vez tomé tu cintura, y nos envolvimos para hacer ese beso más profundo y tratar de eternizar ese momento maravilloso y memorable. Perdí la noción del tiempo y seguía con mis ojos cerrados cuando sentí que te alejabas, ibas caminando hacia atrás pero te veías feliz, con una sonrisa amplia que iluminaba tu rostro haciendo más perfectas tus facciones, mientras yo sentía que una nostalgia invadía mi corazón, creo que esa era tu manera de despedirte de mi y agradecerme por todo lo que vivimos juntos. Intenté correr hacia ti pero mis pies no respondían, sentí un nudo en la garganta porque quise gritar y pedir que te quedaras, que no me dejaras solo… pero no pude. Era tanta mi desesperación que desperté gritando tu nombre y entonces comprendí que todo había sido un sueño. Volví a mi realidad… a la rutina diaria… volví a morir.

JMRL

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