Archivo mensual: noviembre 2008

Yo también te quiero…

 

    Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mujer es: "Tenemos que hablar". Pero no, nada que ver, la peor que te puede decir una mujer es: “Yo también te quiero… pero sólo como amigo”.

 

    Eso significa que para ella eres el hombre más simpático del mundo, el que mejor la escucha, con el que comparte sus más íntimos secretos… pero que jamás va salir contigo. En cambio, va a salir con un impertinente, un gañán que solo quiere jugar con ella. ¡Ah! Eso si, cuando él la mande por un tubo, ella te va a llamar para pedirte consejo.

 

    Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: "Es usted el hombre idóneo para el puesto, el más preparado y el que mejor currículum tiene… pero no, no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente. ¡Eso sí! Cuando la reguemos lo podemos llamar para que nos saque del hoyo".

 

    Me pregunto ¿Qué carajos hice mal? Fuimos al cine, nos cagamos de la risa, pasamos horas tomando café… ¿A partir de qué café nos hicimos amigos? ¿Del quinto, del sexto? ¡Mierda! ¡Eso se avisa! Uno menos y ahora estaría en la cama conmigo.

 

    A mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por que no podemos tener relaciones sexuales… ‘Como amigos’. Yo creo que la amistad entre hombres y mujeres no existe. A lo mejor para ellas significa eso y punto. Pero para nosotros… significa que hay una esperanza. Tal vez, una noche en la playa, con la luna llena, los planetas se han alineados, o peor aún… un meteorito amenaza la Tierra.

 

    Es por eso que ahí sigues, detrás de ella. Hasta cuando está saliendo con Ricardo. ¡Bah! Ya van a cortar. Y cuando eso pasa, atacas con la técnica de ‘Consolador’: “No llores, el tal Ricardo es un cabrón. Tú mereces algo mejor, alguien que te comprenda, que esté ahí cuando lo necesitas (que sea bajito, moreno, que no tenga mucha pinta, que se llame Juan, como yo)”.

 

    Al menos, siendo amigo puedes meter cizaña para eliminar competencia usando la técnica del ‘Gusano Miserable’. Cuando ella te dice: “Mira que fuerte que esta Ricardo”,  – Lástima que esté bizco ¿No? – “No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna” – Sí, en eso tienes razón ¿Eh?, el otro día me fije cuando estaba mirando a Sandra – “No estaba viendo a Sandra, me estaba viendo a mi” – ¿Ya ves como sí es bizco? –

 

    Un día después de una fiesta, como siempre, te quedas ayudándole a recoger todo y cuando terminas, ella dice: “Oye Juan ya es muy tarde ¿Por que no te quedas a dormir?” – ¿Y donde duermo? – “¡Ay! Pues en mi cama tontito” – ¡Ésta es mi noche, se han alineado los planetas! – Al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella (como son amigos), con toda la confianza, se queda en camisón de seda. Así es que te metes en la cama de un salto para que no se te vea la carpa y doblas las rodillas para disimular.

 

    Ella se mete, te da la espalda y te dice: “Hasta mañana” ¡Y se duerme! – ¡Puta madre! ¿Cómo mierda se pudo dormir tan pronto? ¿Qué esta mujer no reza, ni nada?

 

¡ESTÁS ACOSTADO CON LA CHAVA QUE TE GUSTA!

 

    No te atreves ni a moverte, para no tocar nada. Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte. Eres el tipo con la mayor calentura del mundo. ¡Y qué larga se te hace la noche! Te vienen a la cabeza un montón de preguntas: ¿Tocar una chiche con el hombro sería de mal amigo? ¿Y si es la chiche la que me toca a mí? ¿Pero qué pasa contigo?

 

    Por una parte está bien. Las mujeres consideran una relación ‘Superespecial’ con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y no pasa nada. Confías en que en cualquier momento se de la vuelta y te diga: “Ven tontito, ya sufriste demasiado, ¡Hazme tuya!”. Hasta crees que algo así puede pasar. A las mujeres nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y eso es sufrimiento… porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en la cabeza (sí… en "esa" cabeza).

 

    Pero no… la humillación no termina. A las siete de la mañana suena el claxon de un carro… “¡Ya voy!” – ¿Qué pasa? – “¡Ay! Es que ya llegó Ricardo por mi” – ¿Ricardo? ¿Qué no habías terminado con él? – “¡Ay! Es que después te cuento, que ya estoy apurada. Oye… se me olvidó decirte que viene con su perro, es que como nos vamos a Acapulco. Pero yo le dije que ‘Whisky’ (nombre del perro), mejor que contigo no podría estar con nadie… ¡TÚ SÍ ERES UN AMIGO DE VERDAD!”

 

    Y para rematar te dice: “Oye… que mala cara tienes. ¿Dormiste bien?”. Te quedas mirándola fijo, viéndola que se va con el hijo de su puta madre que solamente la usa para…, con una desvelada de la chingada y por tu cabeza se te cruzan las 1001 estupideces y las 101 posiciones que podrían haber practicado esa noche.

 

    Y es así que terminas con un perro, ese sí es el mejor amigo del hombre.

 

 

Nota de uno de mis entrañables amigos: “Amigos son los huevos que van a todos lados juntos”.

(En la parte de abajo aparece el video del cual fue extraido el texto, está buenísimo, sobretodo al final ja ja ja). 

 

 

  
 
Para ver el video debes presionar el botón izquierdo sobre él…
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